Cine | La Gran Seducción

10/5/16

De un día para otro os ofrecen un puesto de trabajo en un remoto pueblo del que no sabéis nada, ni siquiera dónde está en el mapa. ¿Aceptáis el reto y los cambios venideros? Los nuevos vecinos van a facilitar vuestra llegada y por supuesto, vuestra estancia. Suena encantador a pesar de estar lejos del hogar.


The Grand Seduction | Comedia | Canadá
Año 2013 | 110 minutos
Dirigida por Don McKellar.
Protagonizada por Brendan Gleeson, Taylor Kitsch, Gordon Pinsent, Liane Balaban, Mark Critch, Mary Walsh & Morgan T. Lee.

Los habitantes de un pequeño pueblo pesquero tienen que encontrar a un médico si quieren que una empresa construya una fábrica en la zona. La tarea se le encomienda a Murray French (Gleeson), que elige al doctor Paul Lewis (Kitsch). A partir de ese momento, todos los vecinos intentan seducir a Paul para que se quede con ellos de forma permanente. Remake de "La gran seducción" (Jean-François Pouliot, 2003).




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En muchas ocasiones una sencilla historia sin efectos especiales ni florituras puede aportarnos más que una superproducción. El remake de La gran seducción es buen ejemplo de ello. Partiendo de no haber visto la película original disfruté los ciento diez minutos de duración donde destacan actores, fotografía y música.

Su trama es bastante amena y tierna. Un pequeño pueblo perdido de Canadá busca médico desesperadamente. Sin sanitario, es imposible construir una fábrica en las cercanías pero es que sus habitantes necesitan trabajar. El problema del paro es la principal causa de esta historia, un tema muy de moda. En mi opinión no se ahonda suficiente. Tal vez sea el único aspecto negativo que le encuentro.
Sea como fuere, asistimos a unas divertidas situaciones entre los adorables vecinos y el hombre al que intentan seducir por todos los medios. De ahí el título que puede generar dudas sin saber nada. En ningún momento se me hizo aburrida ni su trama decae. De hecho, va de menos a más. Te hace sentir un habitante más y a la par, disfrutas de las reacciones del susodicho médico.


Para dejarnos llevar en esta película los lugareños son claves. Partimos de Murray French interpretado a la perfección por Brandan Gleeson. Nos sumerge en la vida rural que no está dispuesto a sacrificar, tomando las riendas y siendo el personaje carismático de la cinta. Entiendo sus decisiones, su lucha y cómo lo lleva a cabo sin maldad, sin ánimo de ofender a nadie. Un superviviente que a todos nos gustaría conocer. Sus vecinos, cada cual más variopinto, agradan desde el primer momento. Conectan con el público y representan a las mil maravillas su papel. En especial me declaro fan de las abuelas cotillas hasta la médula que se toman su labor muy en serio.

Por último, el médico Paul Lewis es interpretado por Taylor Kitsch (le recordaréis de la serie Friday Night Lights, el problemático Tim Riggins). Paul no se entera de nada y claro, está encantado con la gente que conoce, quién no. No tanto con el lugar ni con la casa que ocupa durante su estancia (¡qué paredes madre mía!). En muchos momentos me puse en la piel de Paul. Debe vivir lejos de su hogar, su gente... y para colmo hay cuatro casas contadas que no invitan a aprovechar el tiempo fuera del trabajo.

La fotografía es espectacular y nos descubre un paisaje canadiense idílico donde tal vez no estaría dispuesta a vivir el resto de mi vida, pero que invita a unas apacibles vacaciones pescando. La música folclórica conecta en su totalidad con las imágenes y pone el broche de oro a esta comedia cargada de positivismo, haciéndola perfecta para una tarde de domingo. 

LO MEJOR: el entrañable protagonista, Murray. Imposible no encariñarse.
LO PEOR: no ahonda en temas sociales como el paro y la "historia" de cómo Paul se convierte en el médico es un tanto extraña.
  

NOTA: 7/10


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